El Instituto Español de Resiliencia (IER) convoca la IV Edición del Premio Resiliencia, que se entregará, durante la Jornada Científica “Neurociencia y Resiliencia: La Resiliencia se aprende”, en la sede de la Fundación Areces el 16 de noviembre de 2018.

Desde hace cuatro años, el IER hace entrega de este Premio con el objetivo de otorgar un reconocimiento a aquellas personas que son modelo de Resiliencia por su comportamiento, espíritu de lucha, sacrificio y perseverancia junto a la capacidad de superación para sobreponerse ante la adversidad y ser mejores personas.

En su I Edición, el Premio se concedió al tenista Rafael Nadal, en la II Edición recayó en Javier Fernández, campeón del mundo de patinaje artístico sobre hielo; y en la III Edición se premió al colectivo de Deportistas Paralímpicos.

En esta ocasión, la IV Edición del Premio se ha ampliado a cinco categorías: Salud, Sociedad, Deporte, Empresa y Educación, ya que la Resiliencia se considera una competencia transversal en cualquier ámbito de la sociedad.

La convocatoria para nominar a candidatos estará abierta hasta el 15 de septiembre de 2018. Puedes sumarte a la campaña #SeBuscanResilientes. Se pueden encontrar las Bases del Premio y proponer los candidatos en la página del IER https://resiliencia-ier.es/evento/.

Los premios se entregarán el 16 de noviembre en la sede de la Fundación Areces (Calle Vitruvio, 5, 28006 Madrid), en el marco de la Jornada Científica “Neurociencia y Resiliencia: La Resiliencia se aprende”, con horario de 10:00 a 14:00 horas. Para asistir, es necesario inscribirse de forma gratuita hasta completar aforo en la página web.

“Cada uno es protagonista de su vida y debe ser capaz de construir su futuro.

“Vivimos hiperconectados, rodeados de tensiones permanentes y afrontamos un futuro que ofrece cada vez menos certezas. El cambio permanente puede generar en muchas personas sensación de angustia e incapacidad para superar las situaciones adversas, ya sean personales o profesionales.

Levantarse y luchar aplica el concepto de resiliencia, es decir, la capacidad que tiene cada persona para afrontar las circunstancias más adversas creando los recursos psicológicos necesarios para salir fortalecidos, para dar pautas a la hora de superar el temor ante la incertidumbre. Porque el daño provocado por el hecho de no aceptar la adversidad y, por tanto, de no saber adaptarse suele ser más pernicioso que las propias causas.

Partiendo de casos de personas que han mostrado una especial capacidad para superar situaciones críticas, el lector recibirá una serie de herramientas prácticas para aceptar y superar la incertidumbre y el miedo tanto en su vida personal como en la profesional.

 Rafaela Santos es médico, especialista en psiquiatría con el doctorado en neurociencia. Impulsora y presidenta del Instituto Español de la Resiliencia, y de la Fundación Humanae, actualmente también preside la Sociedad Española de Estrés Postraumático. Profesora universitaria y coordinadora de varios posgrados en trauma y trastornos de personalidad, dirige un equipo de psiquiatras y psicólogos clínicos, y ofrece asesoramiento familiar. Asimismo, es ponente habitual en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y en varias escuelas de negocios en España y México, y colabora regularmente con distintos medios de comunicación. Éste es su primer libro.

P. «Resiliencia» es una palabra que hemos incorporado a nuestro vocabulario hace relativamente poco tiempo. ¿Qué la hace necesaria, qué define que no estaba definido antes?

R. La resiliencia no tenía nombre, pero siempre ha existido. Hace más de una década empezamos a aplicarla al trabajar con personas que se habían roto psicológicamente a raíz de un trauma. La psiquiatría y la psicología se ocupaban de curar lo que estaba enfermo, hasta que se descubrió el lado positivo. Ahora también se trabaja la resiliencia desde la prevención. Resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad sabiendo adaptarse hasta lograr las metas que se había propuesto. El resiliente se capacita para vivir con éxito, y desarrolla competencias intelectuales y sociales que le aporten vivir una vida productiva.

P. Es, entiendo, una capacidad que tiene cada persona. ¿Nacemos con ella, o nos hacemos con ella?

R. Es interesante ese juego de palabras porque son las dos cosas. Todos tenemos un potencial innato para ser resilientes, podríamos decir una base biológica, pero cada uno conforma esa potencialidad según las experiencias que atraviesa. En ese sentido nos hacemos resilientes al desarrollar las capacidades que son básicas en la personalidad madura y estable. La vida es la gran maestra y la adversidad nos presta un gran servicio si sabemos sacarle partido. Ante la adversidad lo primero que debemos hacer es recibirla. De nada vale cerrarle la puerta o querer huir porque nos hace más daño. Después de recibirla, hay que gestionarla. Pero existe un tercio de la población que nace con un gen específico que se considera un factor de protección frente a las situaciones adversas.

P. ¿Es antónimo de resignación?

R. Son cosas distintas. La resiliencia tiene mucho que ver con la fortaleza interior y el crecimiento postraumático. En cambio la resignación habla más de conformidad con el sufrimiento, pero sin llevar asociado el matiz de crecimiento interior, aunque también puede darse.

P. Imagino que, en tiempos de crisis, la resiliencia cobra especial importancia…

R. Efectivamente así es, en épocas de crisis las personas se vuelven más vulnerables al no saber gestionar la frustración o las incertidumbres del futuro, pero aunque atravesáramos tiempos de bonanza, estadísticamente está comprobado que todos vamos a sufrir a lo largo de la vida dos o tres acontecimientos adversos: la muerte de un ser querido, el despido de un trabajo o una ruptura afectiva marcan nuestro proyecto vital, un accidente, una enfermedad que por su pronóstico o incertidumbre nos bloquean emocionalmente, etc.Por tanto, no hay que esperar a que estos acontecimientos puedan llegar por sorpresa, sino que lo mejor es prepararse para que no puedan abatirnos.

P. Los héroes, ¿son simplemente personas con una gran resiliencia?

R. Habría que matizar lo que se entiende por héroes. Hay personas que son capaces de un acto heroico y no las consideramos resilientes. Porque esta capacidad se desarrolla en el tiempo y no es cuestión de un impulso, como respuesta de la valentía o el buen corazón. La resiliencia necesita ponerse a prueba a lo largo del tiempo. Cuando llamo héroes a los que entrevisto en mi libro es porque son personas sólidas, profundas, con carácter, que me han enseñado a enfrentar con coraje los embates de la vida. Más que los resultados, lo que conmueve es la entereza para afrontar los desafíos. Son ejemplos impresionantes de resiliencia que a la vez siendo «normales» invitan al lector a proyectarse en su experiencia y aprender de ellos.

P. Supongo que nuestra capacidad de resiliencia necesita, para manifestarse, de un acontecimiento traumático. Dicho de otro modo, para probarnos necesitamos un drama que afrontar…

R. Hasta que la vida no nos pone al límite desconocemos la capacidad que tenemos. La resiliencia está ligada íntimamente al desarrollo del potencial pero tiene que ocurrir algún acontecimiento desestabilizador para brindar la oportunidad de manifestarse de forma patente.Cuando llega la adversidad y toca fondo, extrae los recursos que cada uno guarda. Nos saca del área de confort donde tendemos a instalarnos y comienza nuestra respuesta. Si no encuentra donde agarrarse, la caída puede ser dramática.

P. En el libro cuentas casos de personajes ejemplares por su capacidad de superación. ¿Qué tienen de particular?

R. Son historias de superación que nos ayudan a enfrentarnos a la adversidad sin miedo. Ellos aprendieron a recibir las lecciones de la vida y nos las muestran a nosotros con sencilla naturalidad. Y, si ellos fueron capaces de ganar la batalla, anima pensar que también nosotros podemos. Es una forma de acercarse al miedo y hacer fácil lo que parece imposible.

P. ¿Cuáles son las herramientas de las que se sirve la resiliencia?

R. Los ingredientes de la resiliencia están enmarcados en la fuerza interior y la fuerza de voluntad, que son el patrimonio de la grandeza de espíritu de los que saben lo que quieren y luchan por alcanzarlo. El resiliente acepta que la realidad puede ser cambiada y utiliza el sentido del humor para desdramatizar las dificultades y el optimismo para confiar en que llegará a sus objetivos.

P. Eres psiquiatra, imagino que por tu consulta pasan personas que sufren. ¿Qué les dices para que se levanten y luchen?

R. Las personas atravesamos procesos de cambio que en algunos momentos pueden afectar al equilibrio psicológico, temporalmente o de forma más definitiva, y necesitamos el apoyo profesional en ese proceso. Cada uno es protagonista de su vida y debe ser capaz de construir su futuro.Pienso que la felicidad, en gran parte, es una opción pero hay que saber construirla, porque es la actitud lo que marca la diferencia. La resiliencia es como un escudo protector que estructura el pensamiento de forma positiva y asegura a la persona el carácter preventivo frente a la neurosis, sacando lo mejor de uno mismo. Así con frecuencia, la amenaza se convierte en un factor de protección.

LEVANTARSE Y LUCHAR. La resiliencia. Cómo superar la adversidad de Rafaela Santos. Editorial Conecta, 2013. 190 pp., 16,90 €.

La capacidad de superación del tenista español Rafael Nadal, número uno del mundo y ganador de trece Grand Slams, fue reconocida hoy por el Instituto Español de Resiliencia, institución que ve en el deporte la herramienta para la “adquisición de las habilidades necesarias para afrontar la adversidad”.

En un acto celebrado en el palco de honor del Estadio Santiago Bernabéu, el Instituto Español de Resiliencia premió al jugador de Manacor en un acto organizado junto a la Fundación Real Madrid por su capacidad de esfuerzo, constancia, perseverancia y tenacidad. Cualidades también extensibles a otras personalidades que hacen del deporte “el motor del desarrollo humano”.

“Me enorgullece que se elija a los deportistas como ejemplo de resiliencia”, comentó el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño, quien atribuyó a la “capacidad de superar las adversidades” el éxito del conjunto blanco ante el Atlético de Madrid en la pasada final de la Liga de Campeones.

“Perdíamos por 1-0 y necesitábamos luchar frente a un rival fantástico, con una estructura defensiva de las mejores de Europa”, analizó. “Un gol memorable de Sergio Ramos nos devolvió la ilusión a punto de terminar el partido. Eso es el Real Madrid: no rendirse jamás pase lo que pase y batallar hasta el último segundo”, abundó.

Si los aficionados del Real Madrid quisieron entonces revivir en el cuerpo del defensor andaluz el tanto que inició la conquista de la décima Copa de Europa del club, Andrés, un niño de seis años con síndrome de Down y un 4 por ciento de visión, querría apellidarse Santacana al igual que el esquiador paralímpico.

Esa fue la anécdota que recogió la directora general del Consejo Superior de Deportes, Ana Muñoz, quien celebró la decisión de Andrés de “tener como ídolo a una persona que merece la pena”.

El esfuerzo y la superación de dificultades marcan la trayectoria de Jon Santacana, que en los pasados Juegos Paralímpicos de Invierno celebrados en la ciudad rusa de Sochi consiguió dos medallas de oro y plata en descenso y eslalon, respectivamente, después de una recuperación contrarreloj de una rotura en el tendón de Aquiles.

También tuvo que sortear dificultades el jinete Cayetano Martínez de Irujo, quien debió superar un “trastorno” por haber nacido “en el sitio opuesto para ser un deportista de elite”.

El Conde de Salvatierra, que en la actualidad preside la Asociación de Deportistas, reveló: “Cuando gané un Campeonato del Mundo y empecé a vivir entre los que ganan en el mundo ecuestre, los granjeros, me sentí enormemente acomplejado. Pasé dos, tres o cuatro años tremendos para remontar y volver a ganar contra la punición de haber nacido en un palacio”, sentenció.

Sendas discapacidades condicionaron, en cambio, la trayectoria de los deportistas paralímpicos David Casinos (lanzamiento de peso y disco) y de Gema Hassen-Bey (esgrima). “

Cuando, con 25 años, le fue diagnosticada una retinopatía diabética, Casinos sintió en un primer momento que la vida le “había quitado todo” aunque pronto decidió seguir recorriendo el camino “en clase ‘business'”, broméo.

“Me fui a Barcelona y empecé a vivir desde la ceguera. Aprendí a moverme, a circular por la urbe, a cortar la fruta, a planchar, a cocinar… Fue un momento muy duro, pero jamás hubiera pensado que podría haber ido a cuatro Juegos Paralímpicos”, dijo.

Un accidente de tráfico torció, en cambio, el guion de Gema Hassen-Bey, quien encontró en el deporte “las armas para seguir adelante. La naturaleza del deporte no te deja rendirte”.

En lo alto pero, sobre todo, en lo bajo ganó Hassen-Bey la capacidad de recolocarse “nuevamente en el camino hacia la cima”. Así ocurrió cuando, en 2008, decidió entrenar en China para tratar de situarse entre las doce mejores del mundo y obtener por derecho propio plaza en los Juegos de Pekín.

También persiguió su sueño el baloncestista Ismael Santos, que consiguió “canalizar a través del deporte la energía negativa de un chaval que estaba perdido” tras la separación de sus padres.

“Quería jugar en el Real Madrid porque aquel equipo me transmitía algo. Yo quería sentir lo que ellos sentían para poder transmitir lo mismo”, confesó. Una malformación congénita en la espalda, sin embargo, amenazó con truncar las ilusiones de un niño que desde los 13 años formaba parte de las categorías inferiores del club.

“Cuando uno se enfrenta a momentos en los que siente vértigo y no sabe por dónde tirar, no hay nada a lo que uno pueda recurrir más que a lo que está dentro de uno”, señaló. “Dos años más tarde debuté como profesional en el Real Madrid”, remarcó.

Baloncesto, atletismo y derecho se sucedieron en la trayectoria deportiva de Carlota Castrejana, a la que en numerosas ocasiones le acusaron de tomar “decisiones equivocadas”.

Tras participar en los Juegos de Barcelona’92 con el equipo femenino de baloncesto, Castrejana decidió “empezar de cero en un deporte como el atletismo”. “El triple salto me enseñó lo que era la exigencia. Un centímetro me dio un récord de España. Y un centímetro me dejó fuera de unos Juegos Olímpicos”, rememoró.

Fuente:  http://www.mundodeportivo.com/20140604/otros-deportes/la-capacidad-de-superacion-de-los-deportistas-espejo-para-la-sociedad_54409622410.html#ixzz33i0Tjszs

Ignacio Wert, ha destacado la “importancia de la cultura del esfuerzo” que se otorga en la reforma educativa que están desarrollando, y ha recordado que “no debe confundirse felicidad con facilidad”.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha destacado la “importancia de la cultura del esfuerzo” que se otorga en la reforma educativa que están desarrollando, y ha recordado que “no debe confundirse felicidad con facilidad”.MADRID, 04 (EUROPA PRESS)

Al acto también ha acudido Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid y ex jujador de este club, que ha querido destacar también los valores del esfuerzo que transmite el tenista mallorquín: “si hay un español que se merece este reconocimiento, es Rafa”.Con motivo de la jornada ‘Resiliencia y Deporte’, que pretende situar al deporte como motor del desarrollo humano, Wert ha manifestado que “la actitud” es clave tanto en la vida como en el deporte, y ha puesto como ejemplo a la Quinta del Buitre y al tenista Rafael Nadal, premiado en esta jornada con el premio Resiliencia 2014, y del que el ministro ha destacado el “nivel de concentración y su capacidad de aislarse” en las competiciones.

(EuropaPress)

Fuente