En busca de la felicidad

Marcelo D. Vázquez Avila

Disfrutar el presente

resiliencia - en busca de la felicidad

Nosotros los humanos, somos a veces tan tontos que nos preocupamos y perdemos la paz por cuestiones superfluas, sin importancia real y descuidamos imprudentemente las relaciones, los buenos planes y ese tiempo donde alguna vez hemos comprobado que suele acampar la felicidad


Me animo a decir que la mayoría de nuestras preocupaciones y ansiedades vienen de pensar en el pasado y pre asumir el futuro. Muchas veces pensamos en lo que tuvimos, perdimos y sufrimos o disfrutamos en otros tiempos, y comparamos esas experiencias con nuestro presente. Dilapidando un tiempo que no volverá y sobre el que ya no tenemos opción ni control.

Otras veces queremos anticipar qué traerá el mañana o cómo podremos controlar nuestra vida de manera que obtengamos lo que tanto ansiamos o evitemos lo que nos asusta. En esta reflexión constante sobre lo que fue y lo que puede ser, nos perdemos de lo único que realmente existe: el ahora.

Parece que hoy nos entrenaran para vivir preocupados por el futuro, para tratar de prevenir todo lo negativo o peligroso que pueda pasar. Llenos de temor y de tensión, el hombre de hoy imagina de la peor manera el desarrollo de los acontecimientos. Todo esto sin darse cuenta de que el futuro no existe, y no ha llegado todavía, así que también podría presentarse de una buena manera.

La práctica de vivir en el ahora usualmente nos regala calma, y con esa calma viene el disfrute, la salud y porque no, el avance en lo espiritual.

El pasado y el futuro

Seguramente hemos escuchado una frase popular que sugiere "ocuparte en lugar de preocuparte". Entonces, habría que decidirse a no angustiarse más por el futuro y en su lugar, comenzar a ocuparnos en el presente, de tomar las decisiones y realizar las acciones más adecuadas, para que el futuro sea un buen momento.

De la misma manera sucede con el pasado, vivimos apegados al recuerdo de lo que pasó, con el deseo de que las cosas hubiesen ocurrido de una manera diferente, o permanecemos atados al recuerdo doloroso de alguna situación ya vivida y de la cual no nos hemos podido liberar... Lo más importante es saber que no podemos alterar o cambiar el pasado, que sólo podemos crecer a partir de cada momento vivido, con dolor o con felicidad, de manera que si deseamos cambiar alguna circunstancia vivida atrás, tendremos que poner atención en el presente para actuar conscientemente y así evitar que pueda vuelva a suceder.

La capacidad resiliente

resiliencia - En busca de la felicidad La fortaleza de la resiliencia nos permite vivir en el presente, comenzar a reconocer todas las oportunidades, las respuestas y las soluciones que la vida nos da aquí y ahora, atendiendo a lo que está sucediendo en este momento, aprendiendo a estar en presente con los cinco sentidos conectados y alertas. Una buena respuesta es practicar un ejercicio de ubicación. Mirar a nuestro alrededor para encontrar puntos de referencia, observa el cielo, sus colores, la densidad de las nubes, reconoce el lugar en el que nos encontramos, poner los pies en el suelo, hacer contacto con la tierra, observar cómo estás vestido en este momento. Esta práctica te permitirá regresar al momento presente. Luego ocuparse de hacer una sola cosa a la vez. No le permitas a tu mente distraer tu atención. Generalmente tendemos a la dispersión creyendo ser más efectivo si manejamos varias cosas a la vez pero esto puede ser erróneo, pues en la medida en que dividimos el foco de atención, perdemos la capacidad de reconocer y memorizar los detalles, así como disminuimos la capacidad de respuesta efectiva que es proporcional a la atención. Muchas veces son los pendientes urgentes los que nos impiden estar en presente, nos llevan hacia el futuro o hacia el pasado.

Planificar con flexibilidad nuestra vida, viviéndola día a día en función de nuestra capacidad resiliente y en tiempos reales nos permitirá reconocer cada cosa positiva que sucede en nuestro entorno inmediato, y apoyarnos en ello para ganar confianza y optimismo.