Entrevista con Rafaela Santos, autora de ‘Levantarse y luchar’

“Cada uno es protagonista de su vida y debe ser capaz de construir su futuro.

“Vivimos hiperconectados, rodeados de tensiones permanentes y afrontamos un futuro que ofrece cada vez menos certezas. El cambio permanente puede generar en muchas personas sensación de angustia e incapacidad para superar las situaciones adversas, ya sean personales o profesionales.

Levantarse y luchar aplica el concepto de resiliencia, es decir, la capacidad que tiene cada persona para afrontar las circunstancias más adversas creando los recursos psicológicos necesarios para salir fortalecidos, para dar pautas a la hora de superar el temor ante la incertidumbre. Porque el daño provocado por el hecho de no aceptar la adversidad y, por tanto, de no saber adaptarse suele ser más pernicioso que las propias causas.

Partiendo de casos de personas que han mostrado una especial capacidad para superar situaciones críticas, el lector recibirá una serie de herramientas prácticas para aceptar y superar la incertidumbre y el miedo tanto en su vida personal como en la profesional.

 Rafaela Santos es médico, especialista en psiquiatría con el doctorado en neurociencia. Impulsora y presidenta del Instituto Español de la Resiliencia, y de la Fundación Humanae, actualmente también preside la Sociedad Española de Estrés Postraumático. Profesora universitaria y coordinadora de varios posgrados en trauma y trastornos de personalidad, dirige un equipo de psiquiatras y psicólogos clínicos, y ofrece asesoramiento familiar. Asimismo, es ponente habitual en la Escuela Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y en varias escuelas de negocios en España y México, y colabora regularmente con distintos medios de comunicación. Éste es su primer libro.

P. «Resiliencia» es una palabra que hemos incorporado a nuestro vocabulario hace relativamente poco tiempo. ¿Qué la hace necesaria, qué define que no estaba definido antes?

R. La resiliencia no tenía nombre, pero siempre ha existido. Hace más de una década empezamos a aplicarla al trabajar con personas que se habían roto psicológicamente a raíz de un trauma. La psiquiatría y la psicología se ocupaban de curar lo que estaba enfermo, hasta que se descubrió el lado positivo. Ahora también se trabaja la resiliencia desde la prevención. Resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad sabiendo adaptarse hasta lograr las metas que se había propuesto. El resiliente se capacita para vivir con éxito, y desarrolla competencias intelectuales y sociales que le aporten vivir una vida productiva.

P. Es, entiendo, una capacidad que tiene cada persona. ¿Nacemos con ella, o nos hacemos con ella?

R. Es interesante ese juego de palabras porque son las dos cosas. Todos tenemos un potencial innato para ser resilientes, podríamos decir una base biológica, pero cada uno conforma esa potencialidad según las experiencias que atraviesa. En ese sentido nos hacemos resilientes al desarrollar las capacidades que son básicas en la personalidad madura y estable. La vida es la gran maestra y la adversidad nos presta un gran servicio si sabemos sacarle partido. Ante la adversidad lo primero que debemos hacer es recibirla. De nada vale cerrarle la puerta o querer huir porque nos hace más daño. Después de recibirla, hay que gestionarla. Pero existe un tercio de la población que nace con un gen específico que se considera un factor de protección frente a las situaciones adversas.

P. ¿Es antónimo de resignación?

R. Son cosas distintas. La resiliencia tiene mucho que ver con la fortaleza interior y el crecimiento postraumático. En cambio la resignación habla más de conformidad con el sufrimiento, pero sin llevar asociado el matiz de crecimiento interior, aunque también puede darse.

P. Imagino que, en tiempos de crisis, la resiliencia cobra especial importancia…

R. Efectivamente así es, en épocas de crisis las personas se vuelven más vulnerables al no saber gestionar la frustración o las incertidumbres del futuro, pero aunque atravesáramos tiempos de bonanza, estadísticamente está comprobado que todos vamos a sufrir a lo largo de la vida dos o tres acontecimientos adversos: la muerte de un ser querido, el despido de un trabajo o una ruptura afectiva marcan nuestro proyecto vital, un accidente, una enfermedad que por su pronóstico o incertidumbre nos bloquean emocionalmente, etc.Por tanto, no hay que esperar a que estos acontecimientos puedan llegar por sorpresa, sino que lo mejor es prepararse para que no puedan abatirnos.

P. Los héroes, ¿son simplemente personas con una gran resiliencia?

R. Habría que matizar lo que se entiende por héroes. Hay personas que son capaces de un acto heroico y no las consideramos resilientes. Porque esta capacidad se desarrolla en el tiempo y no es cuestión de un impulso, como respuesta de la valentía o el buen corazón. La resiliencia necesita ponerse a prueba a lo largo del tiempo. Cuando llamo héroes a los que entrevisto en mi libro es porque son personas sólidas, profundas, con carácter, que me han enseñado a enfrentar con coraje los embates de la vida. Más que los resultados, lo que conmueve es la entereza para afrontar los desafíos. Son ejemplos impresionantes de resiliencia que a la vez siendo «normales» invitan al lector a proyectarse en su experiencia y aprender de ellos.

P. Supongo que nuestra capacidad de resiliencia necesita, para manifestarse, de un acontecimiento traumático. Dicho de otro modo, para probarnos necesitamos un drama que afrontar…

R. Hasta que la vida no nos pone al límite desconocemos la capacidad que tenemos. La resiliencia está ligada íntimamente al desarrollo del potencial pero tiene que ocurrir algún acontecimiento desestabilizador para brindar la oportunidad de manifestarse de forma patente.Cuando llega la adversidad y toca fondo, extrae los recursos que cada uno guarda. Nos saca del área de confort donde tendemos a instalarnos y comienza nuestra respuesta. Si no encuentra donde agarrarse, la caída puede ser dramática.

P. En el libro cuentas casos de personajes ejemplares por su capacidad de superación. ¿Qué tienen de particular?

R. Son historias de superación que nos ayudan a enfrentarnos a la adversidad sin miedo. Ellos aprendieron a recibir las lecciones de la vida y nos las muestran a nosotros con sencilla naturalidad. Y, si ellos fueron capaces de ganar la batalla, anima pensar que también nosotros podemos. Es una forma de acercarse al miedo y hacer fácil lo que parece imposible.

P. ¿Cuáles son las herramientas de las que se sirve la resiliencia?

R. Los ingredientes de la resiliencia están enmarcados en la fuerza interior y la fuerza de voluntad, que son el patrimonio de la grandeza de espíritu de los que saben lo que quieren y luchan por alcanzarlo. El resiliente acepta que la realidad puede ser cambiada y utiliza el sentido del humor para desdramatizar las dificultades y el optimismo para confiar en que llegará a sus objetivos.

P. Eres psiquiatra, imagino que por tu consulta pasan personas que sufren. ¿Qué les dices para que se levanten y luchen?

R. Las personas atravesamos procesos de cambio que en algunos momentos pueden afectar al equilibrio psicológico, temporalmente o de forma más definitiva, y necesitamos el apoyo profesional en ese proceso. Cada uno es protagonista de su vida y debe ser capaz de construir su futuro.Pienso que la felicidad, en gran parte, es una opción pero hay que saber construirla, porque es la actitud lo que marca la diferencia. La resiliencia es como un escudo protector que estructura el pensamiento de forma positiva y asegura a la persona el carácter preventivo frente a la neurosis, sacando lo mejor de uno mismo. Así con frecuencia, la amenaza se convierte en un factor de protección.

LEVANTARSE Y LUCHAR. La resiliencia. Cómo superar la adversidad de Rafaela Santos. Editorial Conecta, 2013. 190 pp., 16,90 €.

La capacidad de superación de los deportistas, espejo para la sociedad

La capacidad de superación del tenista español Rafael Nadal, número uno del mundo y ganador de trece Grand Slams, fue reconocida hoy por el Instituto Español de Resiliencia, institución que ve en el deporte la herramienta para la “adquisición de las habilidades necesarias para afrontar la adversidad”.

En un acto celebrado en el palco de honor del Estadio Santiago Bernabéu, el Instituto Español de Resiliencia premió al jugador de Manacor en un acto organizado junto a la Fundación Real Madrid por su capacidad de esfuerzo, constancia, perseverancia y tenacidad. Cualidades también extensibles a otras personalidades que hacen del deporte “el motor del desarrollo humano”.

“Me enorgullece que se elija a los deportistas como ejemplo de resiliencia”, comentó el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid, Emilio Butragueño, quien atribuyó a la “capacidad de superar las adversidades” el éxito del conjunto blanco ante el Atlético de Madrid en la pasada final de la Liga de Campeones.

“Perdíamos por 1-0 y necesitábamos luchar frente a un rival fantástico, con una estructura defensiva de las mejores de Europa”, analizó. “Un gol memorable de Sergio Ramos nos devolvió la ilusión a punto de terminar el partido. Eso es el Real Madrid: no rendirse jamás pase lo que pase y batallar hasta el último segundo”, abundó.

Si los aficionados del Real Madrid quisieron entonces revivir en el cuerpo del defensor andaluz el tanto que inició la conquista de la décima Copa de Europa del club, Andrés, un niño de seis años con síndrome de Down y un 4 por ciento de visión, querría apellidarse Santacana al igual que el esquiador paralímpico.

Esa fue la anécdota que recogió la directora general del Consejo Superior de Deportes, Ana Muñoz, quien celebró la decisión de Andrés de “tener como ídolo a una persona que merece la pena”.

El esfuerzo y la superación de dificultades marcan la trayectoria de Jon Santacana, que en los pasados Juegos Paralímpicos de Invierno celebrados en la ciudad rusa de Sochi consiguió dos medallas de oro y plata en descenso y eslalon, respectivamente, después de una recuperación contrarreloj de una rotura en el tendón de Aquiles.

También tuvo que sortear dificultades el jinete Cayetano Martínez de Irujo, quien debió superar un “trastorno” por haber nacido “en el sitio opuesto para ser un deportista de elite”.

El Conde de Salvatierra, que en la actualidad preside la Asociación de Deportistas, reveló: “Cuando gané un Campeonato del Mundo y empecé a vivir entre los que ganan en el mundo ecuestre, los granjeros, me sentí enormemente acomplejado. Pasé dos, tres o cuatro años tremendos para remontar y volver a ganar contra la punición de haber nacido en un palacio”, sentenció.

Sendas discapacidades condicionaron, en cambio, la trayectoria de los deportistas paralímpicos David Casinos (lanzamiento de peso y disco) y de Gema Hassen-Bey (esgrima). “

Cuando, con 25 años, le fue diagnosticada una retinopatía diabética, Casinos sintió en un primer momento que la vida le “había quitado todo” aunque pronto decidió seguir recorriendo el camino “en clase ‘business'”, broméo.

“Me fui a Barcelona y empecé a vivir desde la ceguera. Aprendí a moverme, a circular por la urbe, a cortar la fruta, a planchar, a cocinar… Fue un momento muy duro, pero jamás hubiera pensado que podría haber ido a cuatro Juegos Paralímpicos”, dijo.

Un accidente de tráfico torció, en cambio, el guion de Gema Hassen-Bey, quien encontró en el deporte “las armas para seguir adelante. La naturaleza del deporte no te deja rendirte”.

En lo alto pero, sobre todo, en lo bajo ganó Hassen-Bey la capacidad de recolocarse “nuevamente en el camino hacia la cima”. Así ocurrió cuando, en 2008, decidió entrenar en China para tratar de situarse entre las doce mejores del mundo y obtener por derecho propio plaza en los Juegos de Pekín.

También persiguió su sueño el baloncestista Ismael Santos, que consiguió “canalizar a través del deporte la energía negativa de un chaval que estaba perdido” tras la separación de sus padres.

“Quería jugar en el Real Madrid porque aquel equipo me transmitía algo. Yo quería sentir lo que ellos sentían para poder transmitir lo mismo”, confesó. Una malformación congénita en la espalda, sin embargo, amenazó con truncar las ilusiones de un niño que desde los 13 años formaba parte de las categorías inferiores del club.

“Cuando uno se enfrenta a momentos en los que siente vértigo y no sabe por dónde tirar, no hay nada a lo que uno pueda recurrir más que a lo que está dentro de uno”, señaló. “Dos años más tarde debuté como profesional en el Real Madrid”, remarcó.

Baloncesto, atletismo y derecho se sucedieron en la trayectoria deportiva de Carlota Castrejana, a la que en numerosas ocasiones le acusaron de tomar “decisiones equivocadas”.

Tras participar en los Juegos de Barcelona’92 con el equipo femenino de baloncesto, Castrejana decidió “empezar de cero en un deporte como el atletismo”. “El triple salto me enseñó lo que era la exigencia. Un centímetro me dio un récord de España. Y un centímetro me dejó fuera de unos Juegos Olímpicos”, rememoró.

Fuente:  http://www.mundodeportivo.com/20140604/otros-deportes/la-capacidad-de-superacion-de-los-deportistas-espejo-para-la-sociedad_54409622410.html#ixzz33i0Tjszs

Wert defiende la “cultura del esfuerzo” de la reforma educativa y destaca “no confundir felicidad con facilidad”

Ignacio Wert, ha destacado la “importancia de la cultura del esfuerzo” que se otorga en la reforma educativa que están desarrollando, y ha recordado que “no debe confundirse felicidad con facilidad”.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha destacado la “importancia de la cultura del esfuerzo” que se otorga en la reforma educativa que están desarrollando, y ha recordado que “no debe confundirse felicidad con facilidad”.MADRID, 04 (EUROPA PRESS)

Al acto también ha acudido Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid y ex jujador de este club, que ha querido destacar también los valores del esfuerzo que transmite el tenista mallorquín: “si hay un español que se merece este reconocimiento, es Rafa”.Con motivo de la jornada ‘Resiliencia y Deporte’, que pretende situar al deporte como motor del desarrollo humano, Wert ha manifestado que “la actitud” es clave tanto en la vida como en el deporte, y ha puesto como ejemplo a la Quinta del Buitre y al tenista Rafael Nadal, premiado en esta jornada con el premio Resiliencia 2014, y del que el ministro ha destacado el “nivel de concentración y su capacidad de aislarse” en las competiciones.

(EuropaPress)

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Dra. Rafaela Santos: “todos podemos ser resilientes”

La Dra. Rafaela Santos es Neuropsiquiatra y Conferenciante, CEO Fundación Humanae y Presidenta del Instituto Español de Resiliencia y de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático.

Además, es la autora del libro “Levantarse y luchar”, un libro que parte de casos de personas que han mostrado una especial capacidad para superar situaciones críticas para ofrecer al lector una serie de herramientas prácticas para aceptar y superar la incertidumbre y el miedo tanto en su vida personal como en la profesional.

La Dra. Santos habla del concepto de resiliencia, la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite, sobreponerse y salir fortalecido a nivel individual. Nosotros, queremos plantearle cómo cambiaría la situación actual de crisis si fuésemos una sociedad mayoritariamente “resiliente”.

Munt: La sociedad española está inmersa en una crisis económica que ha sumergido a sus ciudadanos en una crisis de valores. ¿Qué podemos hacer para no caer en desidia, victimismo o depresión e intentar salir adelante?, ¿Podemos construir una actitud resiliente? ¿Con qué herramientas y valores?

Dra. Santos: Pienso que primero ha sido la crisis de valores lo que ha traído como consecuencia la crisis económica. Por eso, considero fundamental ir a la raíz y empezar por definir los valores que den sentido a la vida. Pero lo importante no es hablar de lo que ha pasado, sino ponerlos en práctica para que arraiguen en cada persona. Un valor vivido se llama virtud y lo define la RAE como la fuerza para producir o causar un efecto.

Las dificultades nos acompañarán siempre y, cuando llegan, podemos tener dos actitudes: caer en el abatimiento y victimismo o levantarse y luchar. Hay que saber buscar la parte positiva que tiene cualquier acontecimiento por difícil que sea. Que existan dificultades es algo normal y no hay que temerlas porque cuando se superan siempre hay crecimiento personal. Desconocemos nuestra capacidad hasta que se pone a prueba. Por eso la resiliencia se define como la capacidad de afrontar con flexibilidad situaciones límites, sobreponerse a ellas y salir fortalecido.

Si se opta por “levantarse y luchar”, esta actitud potencia la motivación y se van produciendo cambios cerebrales que activan la recompensa y nos llevan a ser constantes en la consecución de objetivos. De esta forma conseguimos vencer el miedo, ser más positivos y promover la salud mental junto con la resiliencia.

En cambio el victimismo es muy negativo porque con facilidad, esta actitud, conduce a la neurosis y la depresión.

Munt: ¿Cree que vivir tantos años en una “burbuja de bienestar” ha contribuido a que los ciudadanos asumamos la realidad más lentamente?, ¿Ha hecho que tardemos más tiempo en pasar a la acción y reformular modelos de negocio, instituciones, etc.?

R. S.: Sin duda. Toda persona que alcanza un estatus se convierte en conservador porque quiere mantener lo que ha conseguido. El ambiente de bienestar no ayuda a crecer porque, cuando no hay retos, tendemos a instalarnos en una actitud cómoda y pasiva. En cambio, en la dificultad se estimula el desarrollo de la creatividad para la búsqueda de soluciones.

En la educación convendría implantar la cultura del esfuerzo, como ha señalado con gran acierto el ministro Wert, para cambiar el paradigma que lleva a muchos a pensar que todo lo que supone esfuerzo es negativo. Esto es un grave error para lograr el desarrollo de una personalidad equilibrada, porque el que vence la pereza de manera habitual llega mucho más lejos en la vida que el que tiene un gran potencial pero vive esclavo de los impulsos caprichosos de cada momento. Cuando existe motivación, el logro de resultados se convierte en fuente de gratificación, olvidando el esfuerzo que se hizo para conseguirlo. Esto lo vemos en la vida de grandes deportistas. Sabemos que una medalla es fruto de mucho esfuerzo, pero aplicando ese modelo podemos concluir que lo que daña en la vida no es el sufrimiento sino no encontrarle sentido.

Munt: Afrontar la vida con positivismo y energía, o todo lo contrario, ¿es una cualidad innata o se puede trabajar?

R. S.: Es innata y la vez se puede, y se debe, trabajar. Se puede heredar y se puede aprender. Podemos afirmar que, aproximadamente, un tercio de la población tiene mayor capacidad innata de optimismo, porque poseen un gen transportador de serotonina que se considera un factor de protección frente a las situaciones adversas.

Todos somos frágiles, pero también todos podemos ser resilientes y encontrar la manera de continuar el camino a pesar de las heridas. Se puede superar hasta el dolor más profundo y desarrollar un crecimiento postraumático. Esto quiere decir que no se trata solo de volver al punto de partida, sino lograr un crecimiento sobre el punto de partida inicial. Lograr que aquello que me ha pasado me impulse a ser mejor. Resiliencia viene de resilio que en latín significa rebotar, sacar el impulso de la propia caída.

También algunos cuentan con un aprendizaje positivo debido al tipo de educación que han recibido, pero la buena noticia es que todos lo podemos adquirir a cualquier edad de la vida. A partir de nuestro potencial, se pueden desarrollar las capacidades siempre que exista un entrenamiento y en algunas ocasiones la ayuda necesaria.

Cuando los retos se perciben como insuperables es frecuente caer en la pasividad y lógicamente los resultados serán negativos siempre. En cambio cuando hay voluntad y confianza en poder conseguir las metas, se logran. Si crees que puedes, puedes. Tenemos mucha más capacidad de la que sospechamos.

Munt: ¿Son las personas que ven el vaso siempre “medio lleno” las más resilientes?

R. S.: El optimismo es la actitud como punto de partida para el desarrollo de la resiliencia, pero no el único factor. Hay que entrenar la voluntad con esfuerzo y fortalecer la esperanza que está en la base de la motivación. Hace muchos años aprendí, en la práctica, la importancia que tiene este concepto en el desarrollo de la Resiliencia. Se trataba de conocer la capacidad de resistencia al estrés en animales de laboratorio. Cuando se tiene una experiencia positiva previa, un reto superado, el siguiente es asumido sin estrés. Lo explico detallado en el libro, Levantarse y luchar: la capacidad de Resiliencia puede llegar a multiplicarse por diez. Este concepto en el ser humano se identifica con la esperanza. Lo que cambia nuestra vida es cambiar de actitud.

Sentir el sufrimiento no es debilidad. Debilidad es dejarse abatir por él. La vida tiene recovecos y sobresaltos. Estadísticamente está comprobado que todos vamos a sufrir a lo largo de nuestra vida dos o tres acontecimientos adversos, de mayor o menor entidad, pero potencialmente traumatizantes. No hay que esperar a que lleguen estos acontecimientos para tratar de sobreponernos, sino prepararnos para que cuando lleguen no puedan abatirnos. La felicidad no es algo que se encuentra, sino algo que se construye.

Munt: En cuestión de género ¿Hombres y mujeres tienen los mismos patrones de comportarse ante la adversidad?

  1. S.:La psicología en el hombre y en la mujer son específicas y esto conlleva distintos patrones de comportamiento frente a la adversidad, pero no creo que se deba tanto al género como al entrenamiento que culturalmente se adquiere por el tipo de rol. Tradicionalmente las motivaciones del hombre iban más enfocadas a la autorrealización mientras que en la mujer cobraba mayor importancia la trascendencia, su preocupación por los otros. Y esta diversificación se puede manifestar en mayor o menor Resiliencia. Aunque actualmente se están modificando estos patrones. La mujer, generalmente, se muestra más resiliente que el hombre frente a la adversidad, porque ha desarrollado estrategias de protección sustitutivas. Tiene mayor riqueza de recursos cuando algo le va mal, porque no se centra tanto en la pérdida como en la búsqueda de apoyos y en gestionar los recursos que le quedan.

Munt: Para terminar, ¿cree que mensajes como los de su libro calan hoy más que nunca? ¿Observa predisposición en sus conferencias, con sus pacientes etc.?

  1. S.:En momentos de mayor necesidad hay mayor receptividad. Si tenemos en cuenta que las dificultades actuales son más fuertes, es lógico que se busque con avidez ayudas para superar los conflictos.

Como psiquiatra, veo a muchas personas perdidas en lo fundamental. Desorientadas y con miedo ante las incertidumbres de la vida. A raíz de mi libro, “Levantarse y luchar”, estoy recibiendo muchos mensajes y cartas de agradecimiento, contándome cómo su lectura les ha ayudado a enfocar su vida. Pienso que se debe a los testimonios de las personas que entrevisto, y cuentan cómo se sobreponen a las tragedias con una actitud resiliente. Esto provoca la confrontación con uno mismo: si ellos han podido ¿por qué yo no? Y esta decisión suele remover el fondo de los recursos latentes, que todos tenemos, para fortalecernos y luchar enfrentando los retos.

Levantarse y luchar. Rafaela Santos

Fuente: http://www.mujeresparanuevostiempos.com/index.php/blog/item/701-dra-rafaela-santos-la-resiliencia-levantarse-y-luchar

 

Resiliencia y estrés son cara y cruz de la moneda

La neuropsiquiatra Rafaela Santos, invitada por la Asociación Cultural y social Alborea, abrió el curso 2013-2014 con una conferencia en el salón de actos de CCM, que tituló Resiliencia y crecimiento personal. La presidenta del Instituto Español de Resiliencia comentó a La Tribuna de Albacete las características de esta charla y su libro Levantarse y luchar.

Resiliencia es un término de nueva incorporación.

Resiliencia es algo que está en la esencia del ser humano, lo que pasa es que sí que se ha definido hace poco. Viene de resilio, del latín, que es rebotar; esto es, sacar de la caída el impulso. La Real Academia la ha definido como capacidad de afrontar situaciones límite, adversas, de una manera flexible, pero saliendo fortalecido, adaptándose, sobreponiéndose, aprendiendo del conflicto y problema.

¿Todos tendríamos esta capacidad de resiliencia?

Todos somos vulnerables, pero todos podemos ser resilientes y hay un tercio de la población que se ha visto que tiene mayor capacidad. Hay un gen transportador de la serotonina y cuando una persona lo posee, tiene mayor capacidad para enfocar la vida con optimismo, pero es algo que se puede trabajar.

Más información, edición impresa.

Fuente: http://www.latribunadealbacete.es/noticia/ZFC13D6EB-B1E9-E9FD-21211F9A58161BFC/20131004/rafaela/santos/resilienciay/estres/son/cara/cruz/dela/moneda

Butragueño, Cayetano Martínez de Irujo y David Casinos, en una jornada sobre deporte y desarrollo humano

Bajo el título “El deporte como motor del desarrollo humano”, el Instituto Español de Resiliencia (IER), junto a la Fundación Real Madrid, celebrarán el próximo miércoles, 4 de junio, una jornada sobre resiliencia y deporte para debatir y exponer distintas ideas sobre cómo enfrentarse a situaciones límite y salir reforzado de la situación.

La directora general del Consejo Superior de Deportes, Ana Muñoz, inaugurará la jornada, que se celebrará en el estadio Santiago Bernabeú, y en la que la periodista María Perez-Laya moderará la mesa redonda en la que intervendrán Rafaela Santos, neuropsiquiatra y presidenta del Instituto Español de Resiliencia; Cayetano Martínez de Irujo, presidente de la Asociación de Deportistas; y Emilio Butragueño, director de Relaciones Institucionales del Real Madrid. 

Santos, Martínez de Irujo y Butragueño analizarán cómo la resiliencia es un factor clave para la consecución de éxitos en distintas esferas de la vida y cómo el deporte facilita la adquisición de las habilidades necesarias para el desarrollo de la resiliencia.

Según Santos: “Las personas resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a situaciones de estrés y soportan mejor la presión, lo que permite un mayor control para afrontar retos y adversidades”.

La jornada también contará con los testimonios de cuatro deportistas de éxito: David Casinos, Gema Hassen-Bey, Carlota Castrejana e Ismael Santos, que expondrán sus experiencias y cómo gracias a la perseverancia y a la tenacidad consiguieron superar las adversidades y lograr sus éxitos deportivos.

Esta jornada busca propiciar un debate para ayudar a las personas a aprender de los fracasos, superar los obstáculos con valentía y adquirir un aprendizaje de las situaciones adversas.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, será el encargado de clausurar la jornada, que finalizará con la entrega del premio IER Resiliencia 2014 al jugador de tenis Rafael Nadal.

La Jornada Resiliencia y Deporte tendrá lugar el 4 de junio en el Palco de Honor del Estadio Santiago Bernabeú

“Hay vida después de cualquier miedo”

​Lo que no mata engorda. Y además te hace más resiliente. Nuestro cerebro, ese órgano de kilo y doscientos gramos donde nacen el amor y las ideas, la ternura y la angustia o esa increíble capacidad del ser humano para levantarse y seguir, ha sido diseñado para sobrevivir y ser feliz. La pregunta es: ¿cómo prepararlo?

​La neuropsiquiatra Rafaela Santos llegó al concepto de resiliencia gracias al trabajo previo de Viktor Frankl, un dintel romano y una visita a una farmacéutica alemana. Veinte años de trabajo han hecho el resto: ante la depresión y la ansiedad, la clave no es paliar, la clave es prevenir. Su última aportación es una aplicación que ayuda a gestionar el estrés. ¿Eres resiliente?

​¿Cómo define la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de superar las dificultades y los reveses de la vida sin quedarse atrapado en el sufrimiento y el dolor, saliendo fuerte y airoso de esa vivencia. Todo el mundo tiene la capacidad de ser resiliente, pero hay que desarrollarla. A veces, por la educación recibida, por la sobreprotección, o por mil factores diferentes, podemos carecer de ella, pero todos la tenemos.

​Según sus estudios, un tercio de la población es más resiliente que el resto. ¿Cómo lo saben?

​En su día hicimos una escala de cien items, reflejados en diez dimensiones. A la hora de validarla nos pareció que era muy extensa, por eso diseñamos una reducida, de cincuenta. Sobre ella acabamos de presentar una nueva aplicación descargable, Checking Stress​, que te ayuda a descubrir en qué dimensiones flojeas y cómo hacerte un traje a medida para ver qué facetas tienes que desarrollar. Este trabajo es el resultado de veinte años de experiencia, la escala lleva más de cinco años en funcionamiento.

Lleva más de veinte años trabajando sobre este tema. ¿Qué ha descubierto sobre el ser humano que no sabía antes?

​He aprendido muchísimo. Soy psiquiatra desde hace más de treinta años y durante mucho tiempo he ejercido la profesión al uso: una persona llega a la consulta, se le diagnostica y se le prescribe un tratamiento. El problema es que muchas veces la gente recae. Siempre había pensado que teníamos que buscar algo inherente al ser humano, en las raíces de esa persona, no solamente en los síntomas. La depresión, ​por ejemplo, es diferente en cada persona.

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Es importante que entre todos le quitemos el estigma al cáncer

La doctora Rafaela Santos (autora de «Levantarse y luchar», Conecta 2013) ofrece hoy en Elche una conferencia invitada por la Asociación Española Contra el Cáncer (20 horas, Centro de Congresos) en la que dará las claves sobre cómo afrontar un diagnóstico o cualquier otro trauma.

¿Qué es eso de la resiliencia y qué pretende transmitir hoy?

La resiliencia es una actitud ante la vida, la hemos definido como la capacidad de asumir cualquier situación difícil o traumática de la vida, como puede ser un diagnóstico de cáncer, aceptándolo y sobreponiéndose, aprendiendo a fortalecerse con la adversidad.

¿Es precisamente el cáncer un diagnóstico que asusta más que otros, más difícil de asumir?

Ha cambiado mucho el concepto, antes era mucho más traumático porque la muerte era segura y hoy en día se ha avanzado mucho en investigación, hay muchas posibilidades farmacológicas y quirúrgicas y hay elevadas posibilidades de curación, pero no deja de ser traumático para la persona y para su familia. El cáncer da mucho miedo porque hay una sensación de que la vida se acaba y ese pensamiento de que nos queda poco tiempo es lo que más daño hace, cuando no se gestiona bien cambia el futuro. Es importante que entre todos le quitemos el estigma al cáncer. Lo determinante es que el diagnóstico sea lo más precoz posible.

Llega de la mano de la AECC, pero no está hablando exclusivamente de afrontar el cáncer…

Enfermedades degenerativas, accidentes que dejan una discapacidad o una paraplejia… Enfermedad de un familiar… en todos los casos se puede aplicar la resiliencia.

Ya habrá escuchado que suena bien, pero que cómo se logra.

Cada uno tiene que enfrentarse a sus propios miedos. El primer paso desde luego es aceptar la realidad, no sirve resistirse a algo que está ocurriendo sí o sí. Ante cualquier trauma hay dos actitudes

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Sobreponerte ante una dura situación

Cuando superas el miedo, creas circuitos cerebrales que ayudan a afrontar nuevas adversidades.

¿Alguna vez te ha sucedido algo tan malo que crees que no vas a poder superarlo y te atormentas preguntándote por qué te pasó a ti?

La diferencia entre las personas que se quedan atoradas en la adversidad y las que salen adelante, la hace la capacidad de resiliencia.

En ingeniería, la resiliencia de un material es la capacidad de absorber un impacto y almacenar energía sin deformarse, pero para la neurociencia, es el potencial para afrontar una situación adversa, superarla y salir fortalecido, explica Rafaela Santos, psiquiatra presidenta de la Sociedad Española de Especialistas en Estrés Postraumático.

“Desde la neurociencia sabemos que un tercio de la población tiene una capacidad especial para afrontar la vida con más fuerza, con más empuje. No tienen miedo y tienen más capacidad de resiliencia”, asegura.

“Esto tiene que ver con un gen transportador de serotonina, que es el neurotransmisor de la confianza”, detalla la doctora en neurociencia.

Pero aunque no seamos portadores de ese gen, todos podemos volvernos resilientes si logramos superar el miedo.

“De todos los acontecimientos que nos van marcando en la vida recibimos el impacto positivo o negativo en nuestro cerebro y nosotros fabricamos unas sustancias que son neurotransmisores y que nos generan miedo o que nos generan bienestar.

“Cuando una persona supera el miedo está creando una serie de circuitos cerebrales y en la siguiente situación difícil que tiene que afrontar ya tiene esos circuitos y eso lo lleva a pensar en no quedarse con el miedo y superar lo que le está sucediendo”, apunta.

Vivir una experiencia difícil y superarla, nos lleva a aprender que hay una salida y eso multiplica nuestra capacidad de esperanza, y cuando nos toca volver a vivir algo difícil hacemos muchos más intentos por salir adelante porque confiamos en que lo superaremos.

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